skip to main | skip to sidebar

Cuando cae la noche...

6/11/11

El lobo de Caperucita.

Hoy he vuelto a encontrarla.
Al principio, la mera idea me ponía nerviosa. Como cuando dejas algo sin acabar y te acaba torturando la conciencia. Pero todos los nervios desaparecieron en cuanto la vi. Su mirada, siempre tan desafiante, ahora era cauta y recelosa. Como si esperara que yo le atacara en algún momento. Por primera vez, me di realmente cuenta de cuanto poder tengo sobre ella. Me pasé gran parte de la noche ignorando su presencia, tarea difícil cuando alguien te mira tanto. Pensándolo en frío suena muy mezquino. Es como negar un vaso de agua a un sediento. Pero tantos años me han enseñado a que ella, precisamente ella, también sabe jugar a este juego. Lo que empezó con medias palabras acabó con comentarios ingeniosos o atrevidos de su parte. Yo lo toreaba de manera ida, porque realmente no me impresionaba. En cierto momento de la noche nuestras miradas se cruzaron. Ella intentó mantenerla, pero yo no iba a darle esa satisfacción. De forma remolona le dediqué una media sonrisa apartando mis ojos, sabiendo que eso la frustraba. Debía sentirse muy confusa.
No fue hasta bien entrada la noche que se atrevió a hablarme directamente. Me paró, a solas, cuando yo iba camino al baño. Me apunté mentalmente regañar a mis amigos por haberla mandado como si yo fuera una Caperucita que necesitara un Lobo. Pero esta vez no.
-¿Qué te ocurre? - preguntó.
Mi mirada, fulminante, se posó sobre la mano que mantenía en mi hombro. Ella entendió el gesto, porque me soltó. La conversación siguió ese esquema durante unas cuantas frases más en los que yo fingía inocencia.
-Venga ya, dime que pasa -dijo, al borde de la exasperación.
No podía negar que me conocía, pero yo también a ella. Le dediqué una sonrisa dejada, burlona, y me di la vuelta solo para disfrutar de hacerle ese desplante. Tardó en reaccionar, pero me siguió corriendo cual corderito al baño. Un par de chicas solían entre risas saludándome con la cabeza. Me disponía a cerrar tras de mí cuando noté que algo se interponía en la cerradura. Me giré, recibiendo una visión nada habitual. He de reconocer, aunque nunca lo diré en voz alta, que esa expresión de agitación y esa respiración acelerada me parecieron tremendamente sexy.
-Ana – gimió con un tono especialmente desesperado.
Me lo pensé un par de segundos, que a ella le parecieron, seguramente, horas.
-¿De verdad quieres saberlo? -pregunté pronunciando despacio.
Ella asintió. Le vi tragar, concentrándose como si le fueran a dar la noticia más importante de su vida. Sin que se lo esperara abrí la puerta, le agarré del cuello de la camisa y tiré de ella para hacerla entrar. Cerré la puerta y la estampé con violencia contra ella. Mi sonrisa era casi malévola, su cara supuraba sorpresa.
-Estoy cansado de ser una muñeca que todos manejáis según os os antoja -susurré con un tono juguetón.
Le acaricié el rostro, bajando por su cuello. Sabía que sentía como si mis dedos fueran un hierro candente que paseara por su piel. Por primera vez, la loba estaba acorralada e indefensa. A la merced de Caperucita. Casi pude notar como su saliva luchaba por bajar por su garganta cuando le acerqué mis labios, para que sintiera mi respiración.
-¿Crees que debería haberme enfadado? ¿Estás arrepentida? - con grandes dudas negó, como si esperara que eso desencadenara alguna extraña reacción en mí. Yo solo esbocé una media sonrisa-. Fue divertido pero no te confundas. Pasó, no voy a casarme contigo.
Besé con delicadeza su cuello, apartándome. Ella respiró aliviada al no sentir el peso de mi cuerpo bloqueándola.
-Eso quiere decir que... ¿no estás enfadada? -negué, manteniendo mi rostro todo lo inexpresivo que podía dada la situación. Ella se tocó el cuello como si tuviera algún tipo de soga oprimiéndole- yo creía qué...
-Tú querías y a mi no me importaba. Somos adultas para entender eso.
La vi abrir y cerrar la boca varias veces sin que consiguiera articular palabra. Parecía que su cerebro fuera a estallar de un momento a otro por procesar tanta información.
-Eso quiere decir que fue...
-Sí – la volví a cortar con impaciencia. Tras una pequeña y dramática pausa añadí:- Y eso no quiere decir que no se repita.
Por primera vez en toda la noche reconocí a la persona que tenía delante. Curiosidad, deseo; el atrevimiento con el que siempre solía observarme había vuelto a sus ojos. Como si mis palabras le dieran carta blanca sobre mi cuerpo me agarró por la cintura dispuesta a besarme.
-Un momento– me aparé la distancia justa para poder mirarla a la cara-. No soy tu novia, no te debo nada. No me debes nada. Esto solo pasará si me apetece. Mientras, será como si nunca hubiera ocurrido.
Por un momento dudé de si iba a aceptar. No sé muy bien si a mi orgullo le importaba que aceptara o simplemente me lo tomaría con humor. Pero ella llevaba demasiado tiempo esperando ese tipo de favor de mi parte como para negarse ahora que se lo ponía en bandeja.
-Y ahora... -dijo tras aceptar, como si me pidiera permiso.
-Sí, ahora me apetece.
Y, aunque no era del todo cierto, la dejé hacer. Solo para sentir su lujuria sobre mi piel. Solo para demostrarme a mi misma que mis días de Caperucita habían terminado. Ahora, yo era la loba.
Etiquetas: Mis Creaciones

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dame fuerzas, Libertad, para hacer uso de tí con moderación y esmero. Dame ánimos, Verdad, para abanderarte hasta en tu último proyecto.

Entrada más reciente » « Entrada antigua Inicio
Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom)
Sobre mí // Perfil Blogger

Hablando de...

  • Anime - Manga (3)
  • Canciones (21)
  • Citas (20)
  • Ego (34)
  • Eventos (5)
  • Extracto de AyD (2)
  • Libros (2)
  • Mis Creaciones (37)
  • Noticias (3)
  • Reflexiones (26)

'No soy un ángel. No me pintes las alas del color del paraíso'

Warning!

Cuando cae la noche está bajo licencia de Creative Commons (by-NC-=)

'Yo soy capaz de lo mejor y de lo peor. El único problema es que no diferencio uno de lo otro.'

HTMLquick.com logo
HTMLquick.com logo
HTMLquick.com logo

'Beber veneno por licor suave...'

 
Copyright © Cuando cae la noche.... All rights reserved.